Hombre viejo, mujer joven


CON UNA ESPADA MOHOSA

Con una espada mohosa
y ya sin punta ni filo
estate, conde, tranquilo:
no pienses en otra cosa.


Conde opino cuando veo
que paseas con tu “nieta”
que ella puede ser Julieta
¡pero tú jamás Romeo!
Ni siquiera en tu apogeo
tu gesta ha sido gloriosa
y aunque tu joven esposa
te la saque de la funda
no puedes darle una tunda
con una espada mohosa.

 ¿Paciencia al aburrimiento?
- inquiere la cortesana -
¿qué hace una niña lozana
con un viejo amarillento?
Debido a tu atrevimiento
te están levantando en vilo,
tu fama ¡no vale un kilo!
y argumenta la Tapada
que es una espada oxidada
y ya sin punta ni filo.

Cómo se ve que al espejo
para nada le das uso
pues continúas iluso
creyendo que eres conejo.
Si me pongo en tu pellejo
¡por mi madre me horripilo!
más que alcoba es el asilo
lo que te conviene ¡necio!
ya no estás para el trapecio
estate, conde, tranquilo.

Con tu dinero, cautiva,
mantienes a la doncella
pero fatal es tu estrella
¡no te querrá mientras viva!
¿Qué cosa es lo que motiva
tu postura jactanciosa?
a toda mujer hermosa
le repugnan las arrugas
y a no ser en tus verrugas
no pienses en otra cosa.

© 2007 Luis Bárcena Giménez

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