Soy la copa y soy el vino


SOY LA COPA Y SOY EL VINO

Soy mandato del Divino
cuando buscas un amante
cuando tú brindas radiante
soy la copa y soy el vino.

Superior a mi razón
la mística voluntad
hace que yo con bondad
te entregue mi corazón.
Vestido con armazón
de caballero genuino
te ofrezco idilio del fino
por el que a cambio te pido
nunca olvides bien querido
soy mandato del Divino.

De ti no estoy al acecho
ni yo mismo lo permito     
y tan solo me remito
a sentirte aquí en mi pecho.
Yo maniobro por derecho
en la noche alucinante,
con tus ansias concordante
que me envían un aviso
aparezco de improviso
cuando buscas un amante.

El cielo está de testigo
lo mismo que sus estrellas
se acabaron mis querellas
al ser tu amante y tu amigo.
Feliz me siento contigo
y soy en tu amor boyante,
no existe luna menguante
no hay sombras ni oscuridad
porque todo es claridad
cuando tú brindas radiante.

Tengo la llama votiva
dentro del alma prendida
y en tu pasión escondida
es voluntaria cautiva.
Cuando tú estás pensativa
soy tu mejor adivino,
me reconforta este sino
como promesas sagradas
en tus manos delicadas
soy la copa y soy el vino.

© 2004 Luis Bárcena Giménez
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