LA CARCAJADA DESLEAL
No hay sensación más rara
ni hay peor desacomodo
que después de darlo todo
se te rían en la cara.
Y es que cuando se dispara
la carcajada desleal
es como si un gran puñal
nos abriera lentamente
de un tajo desde la frente
a la zona abdominal.
Luis Bárcena Giménez






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