Cuento de una mujer plástica con recursos económicos más implantes anatómicos que la hacen lucir fantástica.

Mi caballo se murió

 


MI CABALLO SE MURIÓ


Desde hace tiempo me hallo

en una especie de duelo:

era mi único consuelo

y se me murió el caballo.

Desde hace tiempo yo fallo

en lo que tengo que hacer,

pero mi brazo a torcer

por él no doy un instante

porque era más importante

que mi suegra y mi mujer.


Luis Bárcena Giménez

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