Es tu risa fresca y dulce como el agua cristalina es la límpida vitrina que exhibe tu nobleza y que espanta mi tristeza cuando el llanto se empecina.

Tú no perdonas ni olvidas


TÚ NO PERDONAS NI OLVIDAS

Compasión ni perdón pidas
de manera extraordinaria
porque en tu existencia diaria
tú no perdonas ni olvidas.
Al que intenciones suicidas
tú le ves, le das aliento,
para que acaricie el viento
tras un decisivo brinco
desde el piso veinticinco
y se dé contra el cemento.

Luis Bárcena Giménez

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