Yo quiero que un valentón me dé por San Valentín en mi boquita carmín un tremendo chupetón.

Del apogeo al ocaso


DEL APOGEO AL OCASO

Cuando estaba en su apogeo
la mujer que pretendía
me despreciaba y decía
“insignificante y feo”.
Belleza, fama y recreo
disfrutó como ninguna
mas para mala fortuna
cayó por su propio exceso
y hoy quiere dejar su peso
al “feo hijo de la hambruna”.

Luis Bárcena Giménez

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