Es tu risa fresca y dulce como el agua cristalina es la límpida vitrina que exhibe tu nobleza y que espanta mi tristeza cuando el llanto se empecina.

Amarte ya no quisiera


AMARTE YA NO QUISIERA

Amarte ya no quisiera
y el corazón se rebela
poniendo a tus pies cual vela
su vida perecedera.
Si yo no te conociera
más tranquilo viviría
y ante la Virgen María
juro querer olvidarte,
mas con solo no mirarte
de pena me moriría.

De pena me moriría
en el retirado hospicio
del estío otro solsticio
con el llanto no vería.
Ya parece hechicería
el que por tu amor me muera,
ven aquí mi compañera
¿es cierto tu sortilegio?
porque yo desde el colegio
amarte ya no quisiera.

© 2004 Luis Bárcena Giménez

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