EL ARZOBISPO ROJETE
Al arbispo Castillo
—de memoria selectiva —,
la izquierda lo cautiva
desde que era monaguillo.
Se yergue como un caudillo
patriotero en el altar
y se pone a disociar
a los muertos y a los vivos
evaluando los motivos
que desea resaltar.
Luis Bárcena Giménez






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