ES UNA CUESTIÓN DE HONOR
Ante tu indómito amor
no me queda más remedio
que continuar el asedio
y hacerlo con más ardor.
Es una cuestión de honor
que derribe tu barrera
para hacerte prisionera
de mis caricias y besos
y de todos mis sucesos
durante una vida entera.
Luis Bárcena Giménez







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