Vida dura


EMPUJANDO LA CARRETA

Empujando la carreta
y cansado por la brega
al destino ¡sí se llega!
mas no se cumple la meta.
El alma se torna inquieta
aunque no tenga pecados
y allí nos vemos parados
juntos con nuestro penar
y con la idea de estar
de por vida sentenciados.

El frío más la pobreza
frecuentes en este mundo
¡los dos! segundo a segundo
nos calientan la cabeza.
Y hasta se tiene certeza
que en celestiales alturas
temprano las desventuras
van desplegando sus alas
pues cuando se está de malas
se madruga por las puras.

© 2009 Luis Bárcena Giménez
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